Antes de empezar: lo que NO debes hacer
En la ducha hay un consejo tan repetido como equivocado, y conviene desmontarlo antes de que pierdas la tarde.
- El bicarbonato con vinagre no sirve contra el pelo. Y el pelo es justamente la causa de casi todos los atoros de ducha. O sea: el remedio más viral del tema es el que menos funciona en este tema. La razón es química: el vinagre es ácido, el bicarbonato es base, y al juntarlos se neutralizan. La espuma que ves es CO2 escapando, no capacidad de disolver nada. El verificador Maldita.es lo comprobó con técnicos del oficio: contra un tapón real, no hace nada. Y el pelo, además, no se disuelve: se saca.
- No eches agua hirviendo. Pavco Wavin, el mayor fabricante de tubería PVC del país, advierte que ablanda el material y sobre todo las uniones, que terminan despegándose. Agua caliente de caño para ablandar el jabón, sí; hirviendo, no.
- No uses destapadores líquidos. Con el agua empozada ni siquiera llegan al tapón, y el pelo no es soluble. Lo único que consigues es dejar producto en el agua donde vas a meter la mano.
Cómo sacar el pelo de la rejilla de la ducha
Si tu ducha se empoza mientras te bañas pero al rato termina bajando, tienes el atoro más benigno que existe. El pelo se enreda al pasar por la rejilla y el jabón lo va pegando hasta formar una masa compacta tipo fieltro que deja pasar un hilo de agua. No hay que disolver nada: hay que sacarlo.
Lo que necesitas
- Guantes. De verdad, ponte guantes.
- Un gancho de ropa de alambre, o una percha vieja, con la punta doblada en forma de anzuelo. Vale también una sonda de las que venden en ferretería por poca plata.
- Un destornillador si tu rejilla va atornillada.
Paso a paso
- Levanta la rejilla. La mayoría solo está apoyada y sale haciendo palanca con un destornillador. Si tiene tornillos, sácalos y guárdalos en un vaso, porque se van por el desagüe con una facilidad increíble.
- Mira antes de meter nada. Muchas veces el tapón está a la vista, en los primeros centímetros, y lo sacas con los dedos de un tirón.
- Entra con el gancho y gira. Esto es lo importante: no lo empujes de frente, gíralo. La punta doblada engancha el pelo y lo va enrollando. Cuando sientas que agarró, jala despacio y sin soltar.
- Repite hasta que salga limpio. Suelen salir dos o tres bolas seguidas. Prepárate: no es agradable.
- Enjuaga con agua caliente de caño y lavavajillas. Esto sí tiene sentido acá, porque disuelve el jabón que quedó pegado a la pared, que es lo que hace que el pelo se agarre.
- Prueba echando un balde de agua de golpe. Un desagüe sano se traga varios litros sin dudar. Si sigue dudando, el tapón bajó más adentro.
Para que no vuelva
Una rejilla atrapapelos cuesta lo que un café y te ahorra este rato cada tres meses. Es la mejor inversión del baño y casi nadie la tiene. Y si el que se te tapa seguido es el lavamanos, el culpable es el mismo pelo, solo que enredado en el tapón.
Si no era pelo: las causas que nadie te menciona
Sacaste el pelo, quedó impecable, y la ducha sigue sin tragar bien. Acá es donde todas las guías se quedan calladas, porque hay tres causas que no se arreglan destapando.
Sarro en el sumidero
Debajo de la rejilla hay un cuerpo con un cesto o una trampa. Con los años, el sarro del agua dura se cristaliza ahí y reduce el paso, sin que haya ningún tapón. No lo saca ningún gancho: hay que desmontar y limpiar la pieza.
Pendiente insuficiente
Esta es la que más frustra. En baños antiguos o mal ejecutados, la tubería no tiene la caída necesaria, así que el agua no corre: se queda esperando. El síntoma es idéntico al de un atoro, pero nunca se soluciona destapando, porque no hay nada que quitar. La pista: si tu ducha se empoza desde siempre y no de un tiempo a esta parte, sospecha de esto. Se confirma con cámara y la solución es obra, no desatoro. Preferimos decírtelo antes que cobrarte un destape que no va a cambiar nada.
Ya pasó al ramal
Hay dos señales que te avisan de que el problema salió de tu ducha: el borboteo (ese gorgoteo en un desagüe cuando usas otro) y el mal olor. El borboteo es aire atrapado escapando por el desagüe vecino, y el olor aparece cuando la trampa pierde su sello de agua y suben gases del alcantarillado. Si tienes cualquiera de los dos, el tapón ya está en la tubería compartida.
Si sube agua cuando jalas el inodoro, tu ducha está sana
Este caso merece su propio apartado porque es el que más plata hace perder a la gente, y porque la mayoría de las guías que vas a encontrar responden a la pregunta equivocada: te enseñan a limpiar el desagüe de la ducha cuando el desagüe de la ducha no tiene nada.
Los aparatos del baño no tienen cada uno su tubería propia: a los pocos metros se juntan en una sola. Si el tapón está después de esa unión, el agua del inodoro llega hasta ahí, no puede seguir, y sale por el punto más bajo del baño, que casi siempre es tu rejilla. No está saliendo agua de la ducha: está entrando por ahí porque es el único sitio por donde puede rebalsar.
Por eso puedes limpiar la rejilla todas las veces que quieras y el agua va a seguir apareciendo. No es que lo hayas hecho mal: es que estás limpiando el lugar equivocado.
Ahí ya no hay nada que puedas hacer tú, y lo decimos sin vueltas: el tapón está a metros, en la tubería compartida, y necesita máquina. Lo tienes explicado a fondo en la guía del baño atorado.